Antes de regresar de manera inmediata por la pérdida de un empleo, los migrantes
mexicanos en Estados Unidos buscarán otro trabajo, ya sea en el mismo sector económico o
en otro; ya sea en la misma actividad ocupacional o en otra; ya sea en el mismo mercado
laboral regional o migrar al mercado de trabajo de otra región. Los costos del regreso son
altos. Cada vez más, los migrantes mexicanos que regresan para fines de año son aquellos
que tienen la facilidad para reingresar a Estados Unidos, es decir, que cuentan con
documentos migratorios para poder hacerlo y no arriesgarse a otro cruce de manera
indocumentada.
El tiempo de estancia en Estados Unidos muestra la mayor o menor propensión al retorno.
A mayor duración, más derechos acumulados, más arraigo familiar, debilidad de los
vínculos con la comunidad de origen, y mayor grado de integración social y económica en
Estados Unidos.
El retorno a México podría ser una decisión extrema que algunos migrantes mexicanos
podrían tomar si la crisis económica global llegara a grados extremos. Sin embargo, esta
decisión dependerá de su integración socioeconómica en Estados Unidos. Quizá algunos de
los migrantes indocumentados que están sin familia, y que por tanto son los más
vulnerables, decidan regresar a México. Pero para ellos queda la opción de cambiar de
industria y de desplazarse a lugares donde la crisis no sea tan grave y tengan acceso a redes
sociales. De cualquier manera, para ellos la opción de conservar o buscar un empleo en
Estados Unidos será mejor que tratar de conseguir uno en México.
El retorno a México no es probable para la mayor parte de las familias mexicanas
inmigrantes que tienen estatus migratorio mixto, en las que se dan combinaciones de
ciudadanos de Estados Unidos, residentes permanentes e indocumentados. Para estas
familias como para las familias estadounidenses no habrá más remedio que afrontar la crisis
financiera y económica en Estados Unidos.